Cómo de un momento para el otro empezaste a cambiar, tus sentimientos comenzaron a desmoronarse por una simple palabra que es el “Confiar”.
Todavía no entiendes que sos el amor de mi vida y que al saber que sufres yo también sufro. Por momentos siento una maldita frialdad que luego se convierten en lagrimas que derraman tus ojos y los míos, lagrimas que contraen tus palabras que Quieren gritar a los 4 vientos. Dolores pasados que retoman el presente y destruyen tu frágil corazón.
Paralizada en un costado del rostro encuentro tus palabras frías como la de esta tarde de invierno, tanto deseo tenerte para demostrarte que aún Te amo.
Pero solo siento frialdad, no se que es mas frío si tus palabras o el viento que sopla por las calles.
Ahora solo necesito recostarme y descansar de esta mente que me habla a mil por minuto y que encuentra razones para verte… y que tu simplicidad destruye los momentos felices que recuerdo a cada segundo…
El dolor se estacionó como un duro invierno en las ciudades porteñas, y de la noche a la mañana se van incrementando las narices frías, así es como tu desconfianza de que no puedo confiar en ti incrementa. Mi dolor va acaparando mi ingenuo corazón que pretendía hacerte saber que todavía existe esa “Confianza ciega”.
No te lo quería decir..porqué? quizás por miedo a que vuelva a aparecer aquellas tardes secas de verano que no llenaban mi vacío de amor y que por tonta y no saber llevar la situación hacia a un lado mi dolor con un silencio que me entristecía por dentro y te lastimaba por fuera.
Es así como llegamos al punto de querer nuestra “Confianza Ciega”; aunque no te des cuenta, siempre la has tenido, solo que no supiste reconocerla…
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